Las estrellas, como granos de arena,
esparcidas sobre el telón de la noche,
como en un reloj de arena,
vertidas en la botella de sus ojos.
En medio de una sed reavivada,
en el desierto sin límites,
él murió.

Las estrellas, como granos de arena,
esparcidas sobre el telón de la noche,
como en un reloj de arena,
vertidas en la botella de sus ojos.
En medio de una sed reavivada,
en el desierto sin límites,
él murió.
